Diversos
autores han enfatizado el importante papel social que desempeña la educación
(Banks, 1983;De Ibarrola, 1985) y, dentro de este contexto, la figura y el rol
del docente, actor protagónico del proceso educativo, adquiere el carácter de
agente social (Postic, 1982).
La
experiencia escolar muestra cómo el ser y el quehacer del docente tienen
influencia en diversos niveles sociales ya que determinan y marcan a los
alumnos en ámbitos no sólo académicos, sino personales (Romo, 1993). Esta
capacidad de influir en los otros, puede observarse como un poder que el
docente ejerce pues, legitimado social e institucionalmente, prefigura y
establece no sólo la relación entre maestro-alumno sino la identidad de ambos
(Jackson, 1992; Delamont, 1985).
El
poder que el docente ejerce en el aula, mediante el que se relaciona con sus
alumnos, adquiere importancia cuando la forma cómo se ejerce y se manifiesta
con los estudiantes constituye un obstáculo y una dificultad en el proceso de
enseñanza-aprendizaje (Stubbs y Delamont, 1978), por crear situaciones
educativas que propician y facilitan poco el aprendizaje el cual es formalmente
el objetivo central de las instituciones escolares y de la función del
docente(Foucault, 1978).
El poder del maestro
adquiere relevancia también cuando se analiza la manera en que a través de sus
alumnos trasciende el aula y el ámbito escolar, formando en ellos, hábitos,
conductas y actitudes frente a la sociedad y a los otros (Ball, 1993).
Otros
estudios, como los de Markhlot Ake C. y cols. (1991), Frías C. y cols. (1988),
Bag O. R. (1990), Primero Rivas L. E. (1991), Hernández González J. y
cols.(1990), enfatizan la relación maestro-alumno como determinante de la
conducta de los alumnos, así como del nivel y tipo de aprendizaje que se
produce (citados en Rueda Beltrán, 1991). En este contexto, la relevancia de
estudiar cómo se efectúan las relaciones y el ejercicio del poder del docente
en el aula y sus implicaciones en las situaciones educativas es indiscutible.
Ámbito
cognitivo primer año de básica.
Características
Generales
· - Quiere participar, no sólo mirar.
· -Distingue lo real de lo imaginario.
· - Le gusta hacer actividades que requieren acción.
· -Continúa el gusto y motivación por aprender.
· -Crea trabajos concretos y creativos.
· -Es flexible ante lo novedoso y cambios.
· -Quiere responder ante los trabajos que se le piden.
· -Cumple con sus tareas escolares.
· -Memoriza muy bien.
· -Necesita experiencias concretas para aprender.
Lo motiva el refuerzo del adulto de modo concreto e
inmediato: ej.: “trabajaste muy bien y concentrado en esta clase”.
· - Se motivan con actividades que necesitan un mayor
despliegue motor.
· -Buscan ser responsables, ordenados y limpios en su
trabajo, pero requieren normas claras.
· -Se involucran más con temas científicos e
históricos, de exploración.
· -Se enfocan más en la meta que en los detalles.
· -Su metodología de trabajo es activa, participativa
y visual, cercana a su realidad.
Ámbito
emocional- social primer año de básica.
Características
Generales
· -Prefiere jugar con amigos del mismo sexo
· -Continúa el paso del mundo ideal egocéntrico al
real de la sociabilidad
· -Aprende normas de convivencia social y el respeto
por ellas
· -Obedece a sus padres y profesores.
· -Su personalidad se va expandiendo en la vida social
· -Busca la aprobación de los adultos y de los demás
· -Es impaciente y tiene temores
· -Genera vínculos más estrechos con sus pares
· -Participa en actividades grupales.
· -Manifiesta un aumento en su independencia (Mineduc,
s.f.)
Ámbito desarrollo moral primer año de básica.
Características
Generales
· -Su moral se manifiesta modelada por padres,
profesores y adultos cercanos.
· -Distingue lo bueno de lo malo.
· -Obedece las normas sin reclamar.
· -Aumenta progresivamente el repertorio de conductas
de autocontrol.
· -Acepta la corrección.
· -Cree que la buena intención es un atenuante del
error. (Mineduc, s.f.)






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